La estatua del Obispo Irurita y un misterio de la guerra civil (1939)

La Calle del Bisbe (obispo) es posiblemente la que más turistas tenga por metro cuadrado en Barcelona. Conecta la Plaça Nova con la Plaça de Sant Jaume y es la puerta de entrada al siempre bullicioso barrio gótico. Al principio de la calle, pasa bastante desapercibida una estatua que representa a un clérigo colocada en una hornacina. Tanto la calle como la estatua estuvieron dedicadas hasta 1982 al Obispo Irurita quien esconde tras de si una intrigante historia.

Manuel Irurita fue obispo de Barcelona desde 1930 hasta 1936. Tan amado como odiado, Irurita era navarro, carlista, muy conservador e intransigente. Chocaba una y otra vez con los sectores más catalanistas y aperturistas de la sociedad, y era más que fiel al lema carlista de Dios, Patria y Rey. Una mezcla demasiado explosiva en la convulsa Barcelona de los años treinta.

Cuando la Guerra Civil estalla, Irurita se convierte en uno de los máximos objetivos de las milicias anarquistas y comunistas. Su cabeza tiene precio y el y sus feligreses lo saben. Así que a los tres días del levantamiento militar, Irurita escapa del Arzobispado y se oculta en la casa del joyero Antoni Tort en calle del Call, que lo resguarda junto a otras religiosas de las Carmelitas de la Caridad.

Allí estuvieron ocultos realizando actos litúrgicos en la clandestinidad hasta que en diciembre de 1936 una patrulla de milicianos de la CNT-FAI los encontró y los detuvo, llevándolos primero a una checa donde fueron torturados y vejados y luego al cementerio de Montcada donde finalmente les fusilaron.

La historia, seria tan triste y lamentable como tantas otras de la Guerra Civil si no fuera porque en enero de 1939 cuando las tropas de Franco entraron en Barcelona, hubo testigos que afirmaron haber visto a Irurita salir del Palacio Arzobispal y cruzar la Plaça Nova. También existen informes de los servicios secretos franquistas fechados en 1937 en los que se habla de la posibilidad de que Irurita siguiera con vida en la zona republicana. Para ahondar en la confusión los análisis de ADN y odontológicos confirmaron que los restos hallados en Montcada pertenecían a los del Obispo Irurita.

Muriera en 1936 o no, lo cierto es que el caso Irurita fue una gran baza propagandistica. Irurita fue convertido mártir, se le realizaron numerosos homenajes y actos de desagravio y su historia fue utilizada por la Dictadura como ejemplo de los llamados desmanes rojos en Catalunya.

La Calle del Bisbe paso a llamarse del Obispo Irurita en 1939 y se instalo en ella una hornacina con una estatua de él, en la que cada 3 de diciembre se depositaban flores. En 1982, y rodeado de polémica, el Ayuntamiento cambio el nombre de la calle a Bisbe, dejando como ultimo recuerdo la pequeña estatua sin dedicación, hoy siempre rodeada de turistas.

Datos de interés

¿Que es?

Estatua y calle dedicada a Obispo Irurita

¿De que es vestigio?

La guerra civil

¿Donde esta?

Carrer del Bisbe (entrada por Plaça Nova)

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